MARRAKECH CON NIÑOS

Si estás pensando en viajar a Marrakech con niños, aquí te contamos nuestra experiencia. Como sabes si nos sigues en Instagram en Semana Santa hicimos un viaje en familia a Marrakech. Yo ya había estado antes y me apetecía mucho que los niños y mi  marido conocieran la ciudad y la cultura marroquí.

La verdad es que tenía dudas por el destino pues no es un destino que la gente se plantee para viajar con niños y, sin duda, ha sido uno de los mejores viajes que hemos hecho en familia. Os cuento el por qué y algunos detalles del viaje. Antes dejar claro que cada familia es un mundo por lo que estas son nuestras recomendaciones que pueden no ser aptas para otros, pero siempre ayudan!. ¡Ah! Mis hijos tienen 9, 7 y 6  años.

¿POR QUÉ VIAJAR A MARRAKECH CON NIÑOS?

Después del viaje os digo que Marrakech es una ciudad perfecta para conocer con niños por estos motivos:

  • El contraste de culturas es tan grande que todo es interesante, curioso y diferente para ellos por lo que hace que estén súper metidos en el destino y luego recuerden para siempre anécdotas del viaje.
  • Es una ciudad caótica pero divertida. Llena de motos, burros, vida alocada, colores y olores.
  • Los niños en Marruecos son súper queridos y respetados. Siempre son bienvenidos y no se molestan si juegan, corren o se divierten. Incluso en los restaurantes más formales.
  • Te ayudan si ven que vas en familia y no tienes la misma “presión” que si viajas solo o en pareja.
  • La comida es apta para todos los gustos. En todos los restaurantes tanto marroquíes como más internacionales podrás encontrar platos que gusten a los niños.
  • Es muy seguro. Muchos me habéis preguntado si visitar con niños Marrakech es seguro y os digo que sí, mucho. El turismo es su gran fuente de ingresos y está muy vigilado y lo cuidan mucho. Eso no quiere decir que no exista “picaresca” y si pueden cobrarte más por sus servicios no lo intenten, pero a excepción de esto la ciudad es muy segura.

¿DÓNDE ALOJARTE EN MARRAKECH?

Hay dos opciones muy diferentes donde dormir en Marrakech con niños. Dormir dentro de la Medina o a las afueras de la misma. Todo depende de lo que quieras de tu destino y ambas son buenas para familias.

Yo quería estar dentro de la Medina y alojarnos en un RIAD. Un Riad es un alojamiento típico en Marrakech que es como una casa de huéspedes más o menos grande pero siempre en edificios antiguos con un patio interior alrededor cual se hace toda la vida de la casa. Nosotros nos alojamos en Riad Imilchi, un Riad muy correcto en el que estuvimos genial. El servicio fue en todo momento amabilísimo, nos organizaron todo lo que pedimos, cenamos un par de noches allí comida casera muy buena y además estaba muy bien ubicado lo que hacía que para ir del Riad al centro no tuviéramos mucho problema (para mi importante pues perderse en las callejuelas de la Medina es muy fácil).

Fuera de la Medina podéis encontrar muchos hoteles occidentales de diferentes categorías. Está bien esta opción si vais en pleno agosto pues todos tienen piscinas enormes, actividades infantiles, etc. Si viajáis con bebés quizás esta es mejor opción pues en los Riads no hay ascensores y sí muchas escaleras.

¿QUÉ HACER CON NIÑOS EN MARRAKECH?

Marrakech ya de por sí es una ciudad que divierte sólo paseando pos sus estrechas callejuelas y sus plazas y mercados. Aún así os recomiendo organizaros los días haciendo un poco de visitas culturales con un poco de “ocio para niños”. Esto es lo que no os podéis perder si visitáis con niños Marrakech:

La Plaza Al Jeezma. El corazón de la ciudad y un lugar que no te puedes perder tanto de día como de noche. Disfrutad de los puestecitos, del movimiento frenético de su gente. Allí están los típicos puestos de comida, frutas y verduras, pero también algunos tan originales como el de venta de dientes o los encantadores de serpientes. ¡Ah! Ojo con las señoras que hacen tatuajes de henna o los que llevan los monos. Son bastante “agresivos con la venta” y no aceptan después un no. (Nosotros picamos!) Así que si no queréis comprar o pagar un dineral, negociar de entrada pues luego llegan a ser incluso algo maleducados.

Por la noche es un espectáculo. Os recomendamos ir con tiempo a tomar un refresco y coger un buen sitio en alguna de las terrazas de los cafés que dan a la plaza para ver la puesta del sol sobre la plaza. Nosotros lo hicimos en el famoso Grand Terrasse du Café Glacier.La terraza se llena y la oferta gastronómica no vale mucho pero sí las vistas que ofrecen al atardecer con la puesta de sol y las luces de la plaza. Un espectáculo digno de ver.

Y ya por último un planazo es comer en los puestos de comida callejera de la plaza. Nosotros probamos los caracoles (yo no soy muy fan) pero a Jorge y mi marido les encantan así que hicieron una tapita antes de cenar. Luego nos sentamos en uno de los muchos puestos del mercado. Todos son muy similares e intentarán que os sentéis en sus mesas con mucho arte (se conocen todas las frases típicas de todos los países y consiguen sacarte una sonrisa). Nosotros comimos pincho de carne, de pollo, pescado rebozado y algo de verdura… estaba bueno y es muy divertida la experiencia.

La plaza de las Especias. Una de los rincones con más encanto de la ciudad. Allí, como dice su nombre, encontraréis un montón de tiendecitas donde venden especias y  mujeres artesanas. Sentarse a tomar un café y observar la vida de la plaza es genial. El café más famoso es el Café Des Épices.

Palacio El Badi. No es de las visitas más típicas de la ciudad pero para ir con niños está muy bien. Un palacio enorme que en su época de explendor llegó a estar decorado todo de  oro. Es tan grande que los niños pueden jugar, correr, pasear entre las piscinas, bajar a la zona de naranjos y alucinar con la cantidad de cigüeñas que hay en cada torre.

Palacio de la Bahía. Una de las visitas obligadas. Preciosos sus mosaicos, sus rincones, sus techos… Suele haber mucha gente por lo que recomiendo ir a primera hora o a última, aunque al ser grande puedes intentar alejarte de los grupos y disfrutar de sus rincones.

Jardin Majorelle. Una maravilla de jardín. No os lo podéis perder. Uno de los jardines más bonitos que he visitado con una vegetación frondosa, muchísimas especies de plantas diferentes y todo complementado con el clor azul majorelle que le da ese toque especial. Suele haber mucha gente por lo que os doy un “tip” para ahorrarte cola. Hay dos taquillas: la de la entrada a los jardines y la de la entrada al Museo. En la primera suele haber muchísima cola y en cambio en la del museo mucha menos. Si vas a visitar las dos cosas, recomendable, comprad en la del Museo el ticket combinado y así luego entráis directamente a los jardines. Nosotros visitamos el museo y cuando entramos la gente de la cola todavía no había comprado el ticket.

Casa de la fotografía de Marrakech. No es de las visitas obligadas pero a mi me hacía ilusión visitarla. El edificio es pequeñito y muy bonito y tiene diferentes colecciones de fotografías de Marruecos muy bonitas. En la terraza hay un pequeño café desde donde tienes unas buenas vistas a la ciudad. Si vais con tiempo y os apetece conocerlo genial, sino tampoco es visita obligada.

Madrasa de ben Yousset. Suele ser una visita recomendada pero nosotros no pudimos ir porque la están reformando.

El Jardín secreto. Los chicos de la casa de la fotografía nos recomendaron la visita y allí fuimos. Estuvimos a punto de no entrar pues es de los pocos sitios donde lo niños mayores de 5 años pagan y el precio de la entrada nos pareció bastante caro para lo habitual. Y la verdad es que valió la pena. Es un antiguo Riad con el patio interior más grande…. Ideal para hacer una parada con niños pues pueden jugar, correr, hay una pequeña “charca” con tortugas, rincones de sombra y una cafetería. Un gran descubrimiento en el que nos hubiéramos quedado toda la tarde de relax.

El palmeral. Al norte de Marrakech se encuentra uno de los palmerales más grandes de la zona. Allí puedes, aparte de disfrutar del paisaje, subir en camello, hacer una excursión en quad, etc… nosotros no lo hicimos pues ya teníamos organizada una excursión pero sí que nos acercamos en un paseo con taxi. No es súper fundamental la visita pero el paseo en taxi también nos sirvió para descansar después de una mañana caminando.

Hotel Mamounia. Visitar hoteles es algo que nos gusta mucho en nuestra familia, defecto profesional! Y no podíamos irnos de Marrakech sin conocer el famoso Hotel Mamounia, uno de los hoteles más lujosos de u época. En la mayoría de hoteles, sea del nivel que sea, puedes ir a tomar algo sin estar alojados. En el Mamounia es igual. En la entrada te preguntan si estás o no alojado pero siempre puedes entrar diciendo que vas a comer. Igual puedes comprar un “ticket” de entrada diaria para la piscina o, si vais sin niños, el spa etc. Nosotros aprovechamos esos momentos de más cansancio para relajarnos y disfrutar del entorno…menudos jardines!

Seguiríamos contando más sobre Marrakech, sus restaurantes, tiendas y nuestra escapada al desierto pero el post se ha hecho largo así que continuaremos con un segundo artículo en el que os contaremos más de nuestro viaje. Si tenéis dudas dejadnos un comentario y os las iremos contestando.

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